La prevención es la forma más eficaz de combatir las enfermedades cardiovasculares.

Las patologías relacionadas con el sistema cardiovascular son responsables de tres de cada diez muertes que se producen en nuestro país, por encima del cáncer y de las enfermedades del sistema respiratorio, según datos del instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El 80% de las enfermedades del corazón y hasta el 90 % de los infartos podrian prevenirse con un estilo de vida más saludable

Fundación Española del Corazón

Los médicos son capaces de salvar el 90% de los pacientes que llegan al hospital con un infarto, pero no son capaces de evitar que lo tengan. Y aun que ni la ciencia ni los avances médicos pueden impedirlo, si que podemos hacer un cambio en nuestros hábitos de vida para intentar alejar un infarto.

En principio puede parecer que no es sencillo controlar estos factores, pero la realidad és que sí lo es, lo que pasa es que nosotros lo hacemos complejo. Pero te vamos a contar la claves para lograrlo.

1. PERDER EL PESO QUE TE SOBRA

En los países desarrollados, el 40% de los adultos es obeso y el 65 % tiene sobrepeso. És la causa real por la cual la mortalidad cardiovascular está en augmento. Por eso és muy importante vigilar nuestro peso, ya que la obesidad es un factor de riesgo importante que además está relacionado con otros factores y enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial.

Es curioso que nunca había habido tantos millones de personas haciendo régimen como ahora y, sin embargo, las tasas de obesidad no dejan de crecer.

Posiblemente, el problema se deba a que no hacemos correctamente las dietas, ya que para evitar recuperar el peso perdido debemos hacer dos cosas, perder peso poco a poco (lo ideal es un kilo al mes) así vamos interiorizando buenos hábitos a la hora de comer y intentar comer menos cantidad de todo en general.

2. EQUILIBRAR EL COLESTEROL

El colesterol és uno de los factores desencadenantes de un infarto y, aunque existen fármacos para conrolarlo, la mejor solución sigue siendo la lógica a la hora de comer y también el ejercicio, ya que ayuda a regular el colesterol circulante.

Debemos augmentar el consumo de vegetales y fruta fresca a diario, que actúan en el intestino disminuyendo su absorción.

También hay que tomar mucha fibra, especialmente la del tipo soluble (legumbres, frutas y verduras) que actuan disminuyendo la absorción de los ácidos biliares, colesterol y grasa saturada, para posteriormente, eliminarlos como cualquier desecho.

3. REDUCE EL AZÚCAR

El exceso de azúcar en sangre, que ya no se puede almacenar en forma de glucógeno, se convierte en triglicéridos por el hígado, los cuales de forma progresiva dañan los vasos sanguíneos, dañando las paredes de las artérias haciendo que el colesterol se pegue formando placas, esta condición aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y es un factor previo a los infartos.

4. HAZ EJERCICIO REGULARMENTE

Como decimos, no se trata de cuidarse unos días, sino de hacerlo siempre. Y en esto el ejercicio físico es imprescindible practicarlo con constancia, ya que provoca el efecto contrario a la obesidad.

Así que no te pongas escusas y si necesitas motivación ¿cual mejor que tu salud?

5. COMBATE EL ESTRÉS

Es cierto que el estrés por sí solo no causa un infarto pero, puede favorecerlo, ya que libera sustancias perjudiciales para las artérias.

Concretamente la adrenalina que segrega al sufrir un ataque de ira tiene efecto anticoagulante, lo cual es fatal si las artérias ya están deterioradas, si hay colesterol o hipertensión.

Tómate 15 minutos al día para tí, para relajarte y cuidarte, tu cuerpo y tu corazón te lo agradecerán.

6. DEJA EL TABACO

Todo el mundo sabe que el tabaco és un gran factor de riesgo de infarto y, sin embargo, és un hábito muy frecuente en el 34% de los adultos.

Es cierto que dejar de fumar cuesta mucho esfuerzo, puesto que genera dependencia y al dejarlo se da el síndrome de abstinencia. Pero debemos de tener en cuenta que és un hábito que debemos abandonar cuanto antes.

Tú médico y farmacéutico te pueden aconsejar sobre los métodos y las terápias más adecuadas para lograslo.

Tú salud y las de las personas que te rodean se verán beneficiados de esta decisión.

7. PRACTICA EL OPTIMISMO

La felicidad y ver la vida en positivo hace que generemos endorfinas, la hormona de la felicidad, que aleja el infarto porque, como ya hemos dicho, contrarresta los efectos anticoagulantes de la adrenalina causada por el estés y que, a su vez, puede acelerar la a arterioesclerosis.

Los efectos de la risoterapia están más que demostrados y no solo para nuestro cerebro, sino también para nuestro corazón, puesto que la risa a carcajadas hace que la capa interior de los vasos sanguíneos, se relaje y mejore la circulación sanguínea reduciendo la presión arterial.

Además, cuando estamos felices también estamos más motivados para cuidarnos, hacer deporte, alimentarnos correctamente…¡todo suma!

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